La actual reforma educacional intenta avanzar hacia un sistema
inclusivo, sin segregación ni discriminación, que asegure una educación
de calidad con equidad en el acceso, participación y permanencia en el
sistema. Esto implica un cambio conceptual y estructural de la comprensión tanto de los procesos educativos como de los roles de sus
actores.
Para ello, es necesario desinstalar concepciones y prejuicios arraigados
a la base de nuestras creencias, que entraban el desarrollo del proceso
de enseñanza-aprendizaje, a la vez que comenzar a construir de un
nuevo paradigma, desde un concepto inclusivo, que posibilite la
comprensión, la valoración y el reconocimiento de la diversidad como
fuente de enriquecimiento colectivo.
En este escenario, surge con fuerza la inquietud del cómo dar una
respuesta educativa de calidad a esta aula diversa donde todos y todas
logren desarrollar al máximo sus potencialidades.
El Diseño Universal de Aprendizaje es una valiosa herramienta que toma
elementos de la Neurociencia y de la Psicología Cognitiva y se
fundamenta en la idea de que la diversidad es la norma, no la excepción.